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‘Moonboy’, el niño que quería cambiar el mundo

Jan 29th, 2010 | By Adrián Massanet | Category: Blog de Cine

Interesante cortometraje de animación, dirigido por Adam Calfee, que nos muestra a un niño abrumado por la realidad del mundo en el que vivimos, que en realidad es el peor imaginable, muchas veces. Una indagación lírica en las posiblidades de cambiar el mundo…o simplemente en huir de él porque no hay salvación posible. En ese sentido todos somos niños abandonados por nuestros padres. También puede verse como la constatación de que estamos en una sociedad infantilizada, incapaz de enfrentarse a ningún problema.

Una estilizada factura para un corto muy recomendable.

Vía | Moreframes



Steven Spielberg: ‘Munich’, ojo por ojo

Jan 28th, 2010 | By Adrián Massanet | Category: Blog de Cine

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“No habrá paz cuando todo esto acabe”

- Avner

Steven Spielberg ha tenido que luchar bastante más que otros directores célebres de su talento para ser respetado por los que, por razones indescifrables para mí, consideran la aventura como algo menor, como un tipo de cine no apto para paladares exigentes (cuando pienso que sólo los paladares más exigentes pueden degustar como se merece ese cine). Sea como fuere, no imagino una película como ‘Munich’ en los años 90, desde luego, ni mucho menos en los años 80. Da la sensación, y no creo que esté del todo mal, de que Spielberg ha luchado para merecerse el derecho de filmar este drama terrible.

Siendo fiel a su forma de trabajar, el director filmó, muy poco después de la intensa ‘La guerra de los mundos’, esta película, con lo que era su tercera realización con muy pocos meses de diferencia. Y se puede afirmar que corrobora el hecho de que esta ha sido la década más madura de Spielberg, a pesar de los defectos (que también los tiene), pues ‘Munich’ es una desoladora, eléctrica, descarnada pieza de suspense, que se encuentra entre lo más completo que ha hecho nunca el célebre cineasta, y que hace olvidar sus arritmias o sus partes débiles con una fiera visión del mundo y de la política internacional.

En cierta forma ‘Munich’ es un escalón más hacia una formalización del horror cotidiano de este mundo que comenzó con el racismo de los negros contra las mujeres negras en ‘El color púrpura’, continuó con el infierno de la niñez en la guerra de ‘El imperio del sol’, siguió con la pesadilla del nazismo en ‘La lista de Schindler’, y se confirmó con la brutalidad del combate moderno en ‘Salvar al soldado Ryan’. Ninguna de ellas es perfecta, pero hasta la menos interesante, la protagonizada por el jovencísimo Christian Bale, es un acercamiento sin fisuras, vehemente y sincero, al dolor humano. Y dolor hay mucho en esta venganza ritualizada.

Las víctimas son los asesinos son las víctimas

Una cosa está clara antes de comenzar: esto es un verdadero “jardín”, como se suele decir, y tiene mucho mérito que un hombre de grandioso éxito, judío además, al que nadie ha dado cirio en este entierro, tenga los redaños para llevar a cabo semejante historia. También es verdad que antes del estreno, e incluso después, el propio Spielberg emitía unas polémicas declaraciones en las que justificaba algunas barbaridades del gobierno de Israel contra Palestina. Pero de pronto el mismo gobierno veía este drama y hacía públicas sus iras, dejando al cineasta casi como un apátrida, un traidor a las ideas y la cultura judías. Pero qué otra cosa podíamos esperar de semejantes genocidas.

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Sin embargo hablemos de cine: el comienzo de ‘Munich’ tiene todo lo que podríamos esperar de esta tragedia casi bíblica. Con extraordinaria habilidad, con una mirada limpia de todo prejuicio, con un ritmo denso y suave pero precisamente por ello más atemorizante, el director se introduce en el infierno de las olimpiadas, cuando varios fanáticos árabes llevan a cabo una atrocidad contra los atletas, en aquellos infaustos días del año 1972. Su cámara se detiene, con precisión gélida (pero en el fondo compasiva y horrorizada), en los planos más violentos, más sangrientos. No hay concesión con el espectador, esta vez hemos ido a pasarlo mal con un Spielberg.

En realidad, nos encontramos ante un gran fresco histórico, pues la recreación de época en diversas ciudades europeas y de oriente medio es algo digno de elogio. En ese sentido, el trabajo de Rick Carter (que ya había trabajado con Spielberg, y que después sólo volvería a hacerlo en ‘Avatar’) como diseñador de producción es soberbio, pues capta como pocas hemos visto el espíritu visual de una época, los setenta, que tantas veces se ha retratado, pero muy pocas con esta sensación de veracidad, de vida en grado sumo. Sin su labor, la puesta en escena del director no hubiera resultado tan creíble y, a la larga, tan dolorosa.

Para Spielberg no hay la menor esperanza en el mundo, ni aún en la compasión de un personaje (Avner, interpretado por Eric Bana), que es lo menos creíble de un relato sorprendentemente austero y convincente, que no se merecía que el personaje central fuera un truco de guión tan evidente. Pero poco importa, pues lo que es más notable de esta película no es el contenido, como muchos piensan, sino la forma en que está tratado ese contenido, en la narración absolutamente limpia y fascinada de un Spielberg en estado de gracia. Y si el director de fotografía tiene el deber de crear una luz acorde a esa narración, el diseñador de producción tiene el de recrear o crear un mundo propio y específico.

Rasgos de estilo

El operador Kaminski, aún lejos de sus mejores trabajos, trabajó por orden de Spielberg de manera magnífica el uso de Scope con lentes de Super-35 mm, y objetivos con una distancia focal gigantesca (25-250 mm), lo que da idea del fabuloso trabajo de cámara que el equipo llevó a cabo, pues condensar ese material, y hacerlo fluido, fue un trabajo ímprobo. Pero el deseo de Spìelberg era el de emular, y superar (lográndolo), los thrillers de la época, como ‘Los tres días del cóndor’ o ‘French Connection’, demostrando que su pericia expositiva era mayor que la de aquellos artesanos.

La herramienta más usada, más característica (casi una rúbrica) de esta película, es el zoom, pero empleado de un modo como nunca antes (me atrevo a decir) se había usado, pues la profundidad de campo y la energía que Spielberg es capaz de imprimir son algo indescriptible. Las secuencias de asesinato, todas ellas, giran en torno a un master-shot que es, siempre, y de manera inequívoca, un zoom magistral, en que se van incrustando, como gemas en una empuñadura gélida y artera, los primeros planos de los protagonistas de ese asesinato. Cuando digo que las formas importan mucho más que el contenido en esta película, lo digo porque así lo creo.

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Caemos en un pozo sin fondo, en un estercolero humano, de la mano de Avner, que poco a poco, como nosotros, va perdiendo la razón, comienza a flotar en el fotograma porque esta realidad es demasiado terrible para vivir en ella. Más que sentir la culpa por la venganza, siente todo el dolor del mundo, en ese climax final que es la culminación de un proceso, de un viaje. Nunca Spielberg había sido más siniestro, más desesperanzado. Su cámara, su mirada, es tan honesta, que puede mirar a su protagonista con un primer plano sin pestañear, cuando este se ha hundido sin remisión en una ciénaga de desesperación, de demencia, de infamia.

Pero es imposible soslayar un defecto que para mí, al menos, destruye gran parte del estado anímico que convoca esta gran obra, y es el final en paralelo, que propone la destrucción de las vidas de los palestinos en Munich, mientras Avner le hace el amor a su mujer. Me parece un juego especulativo, muy bien hecho pero redundante y vulgar, que no está a la altura de lo que Spielberg se había trazado hasta entonces. Sin embargo ahí quedan sus terribles, desconsoladoras imágenes.

Conclusión

La más brutal secuencia de toda la carrera de Spielberg, aquélla en la que los cobardes vengadores asesinan a la asesina de uno de sus compañeros, vale, por su coraje, su audacia, su salvajismo, por todas las equivocaciones pasteleras, las blandenguerías estilísticas que Spielberg, en el pasado, ha firmado. Ver a los abyectos matones rematar a la hermosa mujer, y dejarla desnuda porque ella así dejó a su víctima… nos hiela la sangre y nos coloca en nuestro justo lugar: por debajo de las hienas. A esto me refiero cuando digo que este gran hombre de cine no siempre se toma en serio a sí mismo.

En blogdecine:



Muchas razones para hacer desaparecer el doblaje en España (salvo en la animación)

Dec 11th, 2009 | By Adrián Massanet | Category: Blog de Cine

Durante el penoso año (por la pérdida de tiempo que fue, porque apenas conocí a nadie interesante, porque me deprimió observar que mis compañeros de clase no sabían ni lo que era la Serie B, porque los profesores o bien pasaban de todo o eran inaguantables, y por muchas cosas más) que pasé en la Escuela Oficial de Cine de Madrid, no le escuché, triste pero cierto, ninguna idea inteligente a ni un solo responsable de la asignatura de producción que iba encontrándome aquí y allá. Se llevó la palma aquello de que el productor de una película tenía que decir NO por sistema, cuando creo yo que un productor está para decirte sí aunque le pidas improvisar una playa en Madrid. Sólo una cosa, para ser justos, oí en una clase de producción con algo de sentido: la profesora arguyó que habría que hacer desaparecer el doblaje.

No es que tenga algo de sentido, es que tiene todo el sentido. Estoy completamente de acuerdo con esa idea, y a continuación voy a dar unas cuantas razones, aunque seguro que hay más, que la apoyan, yo creo, de manera contundente. Y si hay algún lector que sea doblador, por favor que lea hasta el final antes de desenfundar el colmillo venenoso nada más leer el titular (ya sé que tenéis que ganaros los garbanzos), porque a lo mejor se sorprende. En cualquier caso, prefiero a lectores enfurecidos o escandalizados por algunos argumentos, antes que lectores indiferentes. Como decía Jack Sparrow, “lo importante es que hablen de uno”.

1. El doblaje, bajo mi punto de vista, es una falta de respeto total al trabajo de los actores que aparecen en pantalla, por la mera comodidad de entender lo que dicen.

2. El doblaje es digno de un país de ignorantes, o de vagos, que ni siquiera se pueden tomar la molestia de leer los subtítulos que aparecen en las proyecciones de las salas de V.O.

3. El doblaje cambia completamente la percepción de la película, porque las voces son parte de la banda sonora, y para incluirlos muchas veces hay que alterar los fondos sonoros, o cambiarlos.

4. El doblaje cambia los diálogos, por fuerza, y muchas veces totalmente, escritos por el guionista de la película, alterando por tanto la historia, las intenciones del personaje o ambas cosas a la vez.

5. El doblaje le quita toda oportunidad a la industria española de enfrentarse con industrias tan potentes como la norteamericana, país en el que está prohibido el doblaje.

6. Tenemos los mejores dobladores del mundo, reconocido esto por profesionales de muchísimos países, que no sólo pueden dedicarse a las películas, sino a anuncios, series (alguna la prefiero doblada, lo reconozco), videojuegos, documentales y un largo etc.

7. A pesar de todo, no soy un extremista y creo que el cine de animación puede y debe ser doblado, por razones que explico más adelante.

Me recuerdo yo a mí con doce añitos, quizá trece (o sea, todo un imberbe pringao), admirando efusivamente ‘El silencio de los corderos’, película que me obsesionaba (ahora lo hace mucho más) y que había ido yo a ver doblada al español. Aquello me parecía que no se podía mejorar de ninguna de las maneras, pero mi padre (el viejo zorro había ido a verla, después de acompañarme, a un cine en V.O.) me aseguraba que en sus voces en inglés era muchísimo mejor. Y no sólo eso, sino que la película era, literalmente, otra. Yo, que insisto, era un pringao, sólo consideraba que verla en su idioma original era un exotismo, o una pedantería. ¿Qué mas daría? Pues no. No daba. La ví en V.O algunos meses después en mi casa, y por fin vi la película.

La otra no era la película original, sino un sucedáneo, un producto adulterado. Tal cual. Que nadie me entienda mal, Marta Tamarit (Starling) y Camilo García (Lecter) hacen un trabajo loable con el doblaje de esta película, pero nada puede compararse al oficio de Hopkins y Foster. Si podemos oírles a ellos ¿para qué queremos a nadie más?

Además, creo que todo son ventajas. Para empezar, los espectadores menos esforzados verán más cine español, no tendrán más remedio. La cuota subirá una barbaridad, Guardans y Sinde por fin se relajarán (si es que puede hacer eso un político y no son todos androides), y todos tan felices. Otros aprenderán idiomas, o por lo menos empezarán a desarrollar su oído para ello. Porque el lenguaje de los diálogos también es parte del ambiente de la película, de su historia. Es imposible ver ‘Macbeth’ en español, han de escucharse los diálogos de Shakespeare, como sería imposible ver ‘El perro del hortelano’ en inglés, sería un disparate. Aún así hay muchos que defienden el doblaje a capa y espada. Incluso algunos lectores de BDC nos comentan, airados, la pobre calidad del doblaje de tal o cual película, o la maravilla de voces españoles de aquel estreno extranjero.

Aunque no creo que en el cine de animación hubiera que hacerlo desaparecer. A fin de cuentas, ya está doblado en su país de origen. Y, como digo, aquí tenemos los mejores dobladores del mundo. El equipo de ‘Los Simpson’, por ejemplo, ha sido considerado, incluso por los propios creadores, el mejor del mundo (cuando estaba Revilla, claro, que a parte de prestarle la voz a Homer dirigía al grupo de actores). Recuerdo con mucha admiración el doblaje de ‘Aladdin’ (¿por qué se llamará ‘Aladdin’ y no ‘Aladino’), muy superior al norteamericano. Robin Williams fue muy aplaudido allí, y creo que Josema Yuste (que al contrario que otros cómicos o intérpretes españoles en la cresta de la ola que doblan películas muy mal, y sin cambiar apenas su voz) le da al chusco cómico yanqui (nunca me ha parecido gran cosa este actor, ni como intérprete ni como cómico) sopas con ondas.

Pero todo el equipo es fenomenal, tanto Marta Barbará, que compone una Jasmine sensual pero inteligente y llena de fuerza, como el bestial Joaquín Muñoz, muy superior como Jafar que Jonathan Freeman, o Ángel de Gracia como el propio Aladino. Un trabajo formidable que podemos escuchar a continuación en todo su esplendor. Y no busquéis más abajo, porque en esta ocasión no voy a poner el vídeo en inglés…

Mucho han cambiado las cosas desde que nos llegaban doblados horrores como el de ‘Robin de los bosques’ o ‘Lo que el viento se llevó’, voces que sin embargo se nos han quedado en la trompa de falopio, y que saben a gloria comparadas con los redoblajes que se están llevando ahora a cabo, con motivo de las ediciones en Blu-ray o HD. Digo yo que ya que algunos se quieren quedar con esa falta de respeto que es el doblaje, con esa práctica tan injusta, pues que les dejen sus delicatessen de hace 40 años. Algún valor histórico tendrá…



Ridley Scott frente a James Cameron

Dec 11th, 2009 | By Adrián Massanet | Category: Blog de Cine

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A menudo se me acusa en esta página de escasa objetividad. Debido a mi vehemencia (tanto positiva como negativa) a la hora de expresar mi criterio respecto a las diferentes películas que se van estrenando, o respecto a los autores de los que voy ofreciendo estudios, parece ser que me entrego en exceso a mis subjetividades. Esto según algunos lectores. Son los lectores que sospecho no soportan una opinión distinta a la suya, pero eso es lo de menos. Creo que la objetividad es imposible cuando uno habla acerca de lo que le interesa. Objetivos son los hechos. Lo diíficil es respetar el punto de vista subjetivo de cada uno.

Pero vamos a hacer un ejercicio. En los próximos párrafos vamos a enfrentar las figuras de dos directores consagrados, ambos profesionales de la industria cinematográfica norteamericana, aunque uno sea británico y otro canadiense. Y lo vamos a hacer exponiendo hechos, no opiniones. Igual se me escapa alguna, pero mi objetivo es, con la excusa de que por fin llega ‘Avatar’ (si es que no se retrasa, como aseguran algunos), dejar a cada uno en su justo lugar siempre ateniéndonos a los hechos, a los datos y lo meramente objetivo. Y espero que hasta el lector menos dispuesto a tolerar mis vehemencias me conceda el mérito de hacerlo con un director que por lo general me parece un bluff, frente a otro al que tanto admiro, pese a que soy muy consciente de que es un nazi en el set de rodaje.

Mercenarios, visionarios, artistas

Ambos directores, pese a las enormes diferencias estilísticas que les separan, poseen algunos puntos en común, más de personalidad y temáticos que en cuanto a su trayectoria propiamente dicha, aunque también alguno hay. Engreídos, cabezones, son los dos únicos cineastas, que yo sepa, cuya firma aparece en el lomo de un DVD de una película suya (seguro que ahora los lectores son capaces de recordar alguno más…), concretamente, y entre otros, los de ‘Gladiator’ y ‘Titanic’. Scott es un director que cuenta con numerosísimos fans que le consideran uno de los más grandes cineastas en activo. Otros no le consideramos tanto. Cameron es un director sobre el que nadie se pone de acuerdo, y no hay muchos que le consideren un grande. Como mucho a la sombra de los grandes creadores-estrellas, como Spielberg o Lucas.

La segunda película (más o menos oficial) de ambos, tiene a la criatura extraterrestre más terrorífica de la historia del cine como protagonista. Ya desde ahí, se percibía que ambos iban a llegar lejos, cada uno a su estilo. Pero mientras Ridley Scott ha firmado, después de esa, dieciséis películas (sin contar las que estén en rodaje o preproducción, que son unas cuantas), Cameron sólo ha filmado cinco más (contando la que verá por fin la luz la semana que viene, la ultrapublicitada ‘Avatar’). Cameron tiene tres Oscar, uno como mejor director. Scott ha sido nominado tres veces en esa categoría, y nunca se lo ha llevado, aunque su peplum se alzó con el de mejor película. Bien saben algunos lectores el poco aprecio que tengo por estos premios, de todas formas.

Scott ha alternado la ciencia ficción (o ficción científica), con la fantasía (en su fracaso ‘Legend’), el cine policiaco (la estupenda ‘La sombra del testigo’), el histórico, el bélico, la comedia negra, el horror, el cine de aventuras, la road movie social. Cameron ha dirigido seis películas de ficción científica y un melodrama histórico. Algunos le otorgan a Scott el honor de haber creado el Alien en la fundacional ‘Alien, el octavo pasajero’, cuando en realidad, como muchos saben, es obra del a veces genial y turbador artista suizo H.R. Giger. Otros diseños son obra de Moebius, el legendario dibujante de comics. Scott, sin embargo, es un genial dibujante, y los increíbles story-boards de la película, que incluian diseños de naves, son obra suya.

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Cameron, sin embargo, rediseñó la criatura, creó a la reina Alien, y además dio estructura a su forma de vida, su procreación y su jerarquía. Pero además hay que tener muy presente una cosa, Cameron es el creador de uno de los iconos más importantes de la ficción científica, el Terminator, o exterminador, así como de un mundo futuro apocalíptico completamente identificable como suyo y que muchos otros, después de él, han tratado de imitar o directamente han sido influenciados por ello. También creó al T-1000, un exterminador de metal líquido. Por si fuera poco, para ‘The Abyss’ creó una raza alienígena, y una ciudad-nave inmensa en la que vivían bajo el mar, así como las estructuras submarinas humanas.

A Scott, en cuanto a autoría absoluta, podemos concederle un estilo fotográfico, nacido en los ochenta y que él ha sabido trasladar a los noventa y a la actual, y casi extinta, década, consistente en humos, sedas, filtros y encuadres, muy propios de él, y que repite sistemáticamente en todas sus películas. El estilo de Cameron ha sido más variado, si bien su luz azul es muy característica (algo que algunos también han imitado). Scott pertenece a ese tipo de director que no es lo suficiente autor como para que la historia sea una excusa para un estilo inimitable, y tampoco lo suficiente humilde como para variar el estilo según cada historia. Él todo lo filma igual, ya sea una tormenta marina que un combate en el coliseo romano. Se le puede otorgar esto: comparando las escenas, son tremendamente parecidas.

Pero ya, si conocemos las razones de ser de cada película, se les confronta definitivamente. En primer lugar, y principalmente, Cameron es autor (en solitario o en compañía, pero siempre con historias propias, o inspiradas en otras a las que él convierte en suyas indefectiblemente) de todos y cada uno de sus guiones, en todas sus películas. Como estamos en un post exclusivamente objetivo (lo que me está costando…), pido perdón si digo que creo que un director que se precie de ser importante no debería hacer películas en cuyos guiones no participase, si quiera levemente. Pero Ridley Scott no ha firmado el guión de ni una sola de sus películas. Esto no tendría mayor importancia para muchos, aunque para otros sí. En segundo lugar, es notorio que Cameron ha sacado adelante, después de escribir esos guiones, todos sus proyectos, jugándose el todo por el todo en muchos de ellos, mientras que Ridley se ha limitado a quedarse en casa a esperar ofertas, y a decir que sí o a decir que no.

Fin de la parte objetiva: saliendo de DMZ, DANGER

Dicho todo esto, y observando “objetivamente” las cosas, no entiendo cómo al personal se le puede caer la baba de semejante forma con un director como Ridley Scott, y cómo algunos, sabiendo el modo en que se implica y lucha por sus proyectos, le puede negar a Cameron el agua y el pan, independientemente de que no les guste lo que cuenta. Pero habrá que dejar que el implacable, aunque siempre justo, crítico que es el tiempo juzgue como es debido. Se aceptan apuestas, nenes.



Cartel final de ‘Avatar’

Dec 9th, 2009 | By Adrián Massanet | Category: Blog de Cine

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Sí, estamos todos un poco hartos de tanto cartel y tanto vídeo de ‘Avatar’, las cosas como son. Incluso yo, que soy el que lo está publicando aquí en esta página, estoy un poco cansado ya de tanto avance. Pero es lo que hay. Si hay imágenes nuevas tenemos la obligación de ponerlas, porque aunque luego os quejéis, sé de sobra que vais a echarles un vistazo. Se trata del, en teoría, cartel definitivo internacional, aunque luego veremos, dependiendo del cine, uno muy distinto, tal como suele suceder cuando sacan tantos carteles.

En mi opinión es, de todos los que hemos visto, el peor, el mas feo, hablando en plata. Otros tenían bastantes cosas interesantes de diseño, pero este es soso como él solo. Independientemente de todo, espero que valga la pena tanto avance y tanta expectación. Y también espero que no haya más imágenes ni trailers ni clips, y que lo próximo de lo que os hablemos sea de lo que nos ha parecido la película.

Vía | Imp Awards